| Resumen: |
Machado de Assis edificó una obra perdurable sobre los cimientos de muchas páginas cuya suerte en otras circunstancias habría sido el olvido. Escribió teatro y poesía, hizo crítica con acierto. En la ficción encontró su auténtico camino, tan pleno de hallazgos que siempre consigue asombrarnos. No quiso poner en su obra la prosa de su vida, ni hacerla reflejo, al menos aparente, de sus propias sombras. Miró su contorno para ver en él reflejo del mundo: la mezquindad humana, el amor elusivo, la torpeza que acompaña el vivir. No gritó, ni imprecó. Prefirió el pudor, el humor y la ironía sin desbordes. |